Hacia una economía inclusiva : repensar el crecimiento para combatir la pobreza

23/07/2024

Durante la 56ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, celebrada el martes 2 de julio de 2024, el Relator Especial de la ONU sobre la extrema pobreza, el Sr. Olivier De Schutter, presentó su informe anual sobre el tema en reunión plenaria. En este documento, presenta sus reflexiones basadas en la voluntad de deconstruir las raíces profundas de la pobreza, denunciando el modelo económico dominante que, lejos de reducir la pobreza, contribuye a perpetuarla.

Según De Schutter, la narrativa según la cual el crecimiento económico basado en el aumento del PIB es un factor esencial para eliminar la pobreza y reducir las desigualdades es engañosa y debe abandonarse. Cuestionando el concepto de “crecitivismo”, denuncia un paradigma arraigado en nuestras estructuras sociales que distrae de la necesidad de proporcionar más bienes y servicios para mejorar el bienestar de las personas. Tal perspectiva conduce inevitablemente a otra constatación, también expuesta en el informe: mientras el sistema económico siga favoreciendo la acumulación y la concentración de la riqueza en unos pocos agentes privados, la exclusión social y la desigualdad seguirán creciendo.

El Relator Especial señala también que este enriquecimiento permanente debilita innegablemente las bases de la economía productiva. Basándose en los trabajos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, señala que la cantidad de recursos extraídos se ha triplicado desde mediados de los años setenta y sigue aumentando. En la medida en que la producción industrial desenfrenada ha provocado la superación de seis de los nueve límites planetarios, tal modelo es simplemente inviable. De Schutter denuncia también la infravaloración de las tareas domesticas útiles para la sociedad. Según su informe, el equivalente a 16.400 millones de horas de trabajo se dedica a tareas domésticas no remuneradas (cuidado de niñas y niños o ancianos, mantenimiento del hogar, etc.), una situación que afecta especialmente a las mujeres. Aunque el trabajo doméstico rara vez es reconocido o apoyado por la inversión social, es esencial para la economía porque permite realizar el trabajo productivo. Si el trabajo doméstico estuviera remunerado con el salario mínimo por hora, representaría el 9% del PIB mundial. De ahí la importancia crucial de reconocer y valorar este sector a menudo invisible e infravalorado.

En resumen, a pesar de sus muchas deficiencias, el crecimiento económico sigue siendo el principal indicador de la actuación de los gobiernos y se apoya activamente como respuesta a diversos retos sociales, incluso a través de acuerdos internacionales sobre medio ambiente. Esto exige un cambio de rumbo.

La necesaria transición hacia una economía que respete los derechos humanos
Para reducir la dependencia económica del mercado y salir del ciclo de sobreproducción y sobreconsumo que agrava estas desigualdades, el Relator Especial propone una serie de reformas. Entre ellas, estimular la economía social y solidaria, promover la participación de las y los trabajadores en la toma de decisiones estratégicas y ofrecer servicios universales como vivienda social, guarderías y transporte público gratuito.

Al mismo tiempo, el informe del Relator aboga por corregir la dependencia estructural del Sur con respecto al Norte. En este sentido, considera que el desarrollo de los países de renta baja no debe centrarse únicamente en el crecimiento del PIB, sino en la creación de riqueza local que beneficie a las comunidades, con empleos decentes e inversión en servicios públicos.

Posición y propuestas del CETIM
Con ocasión de la presentación de este informe, el CETIM, que trabaja desde hace muchos años sobre cuestiones relacionadas con los derechos económicos, sociales y culturales (DESC), ha partecipado en el diálogo interactivo con el Relator en sesión plenaria del Consejo de Derechos Humanos. En su intervención, recordó que una verdadera política de erradicación de la pobreza pasa imperativamente por “atacar los fundamentos estructurales del sistema económico, social, financiero y comercial dominante, basado en la mercantilización desenfrenada de todos los aspectos de la vida, la liberalización de los mercados y la privatización de los servicios públicos”.

El CETIM también defendió que el Consejo de Derechos Humanos debería ser un foro de debate y promoción de modelos de desarrollo autocentrados y autodeterminados, capaces de atajar las causas profundas de la pobreza. Para ello, las organizaciones internacionales multilaterales deberían poder actuar como baluarte contra la imposición de un único modelo de desarrollo, como el sistema económico neoliberal que impera desde hace décadas a escala mundial. Considerando la necesidad de superar el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), cuyo fracaso es inevitable y ya ha sido anunciado por el Secretario General de la ONU, el CETIM anima a la movilización de marcos jurídicos y políticos que ofrezcan soluciones reales. En este sentido, es esencial que el Relator incluya en sus trabajos los principios y disposiciones del derecho al desarrollo, muy pertinentes para el desarrollo de políticas públicas y planes de acción para combatir las desigualdades.

Un largo camino hacia la aplicación
Las ideas expuestas en el informe mencionado han sido tradicionalmente defendidas por los pueblos oprimidos y las organizaciones progresistas. El hecho de que sean defendidas y promovidas en el seno de la ONU, y reconocidas y apoyadas formalmente por la gran mayoría de las delegaciones estatales, es significativo. Dicho esto, aún queda mucho camino por recorrer entre la aplicación de las recomendaciones del informe y su traducción en políticas públicas tangibles y efectivas. Y en un momento de ofensiva neoliberal, de ataques a las clases trabajadoras y de aumento de las desigualdades, en el que el gasto en armamento se dispara y los ideales de paz son ignorados o incluso censurados, una postura así merece ser subrayada y promovida.

En un momento en el que disponemos de un abanico de propuestas útiles para alimentar las estrategias de cambio radical del sistema, es imperativo que los poderes públicos, los movimientos sociales, las organizaciones y los ciudadanos guiados por la justicia social se apropien de estas ideas y trabajen colectivamente para traducir su impulso en herramientas concretas de lucha y promoción. El objetivo es dotarnos de resortes jurídicos y de políticas concretas y viables con la esperanza de construir un mundo sin discriminación, justo y solidario.

“Al igual que la esclavitud y el apartheid, la pobreza no es natural. Está hecha por el ser humano y puede ser superada y erradicada por la acción de los seres humanos. Superar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia”. Nelson Mandela

Para más informaciones:

Pagina del CETIM dedicada al derecho al desarrollo

Melik Özden, Los derechos económicos, sociales y culturales. Un recurso jurídico en la lucha por la justicia social, 2023, publicado por el CETIM.

Francine Mestrum y Melik Özden, Cuaderno critico n°11, La lucha contra la pobreza y los derechos humanos, junio de 2012, publicado por el CETIM.

Categories Artículos Cuadernos críticos Derecho al desarrollo Derechos economicos, sociales y culturales Noticias
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